El Único Salvador del Pecador
Cristo no es ayuda parcial, es salvación completa. Un sermón bíblico y cristocéntrico sobre la suficiencia de Jesús para salvar eternamente.
Introducción – El problema eterno del hombre
¿Y si todo lo que el hombre ofrece para salvarse… no alcanza?
¿Y si sus obras, su religión, su moral y su esfuerzo son como hojas secas ante la tormenta del juicio eterno?
La Escritura es clara, directa y sin concesiones: el hombre no necesita ayuda… necesita un Salvador.
“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”
(Hechos 4:12)

I. El hombre está completamente perdido.
La Biblia no describe al hombre como enfermo, sino como muerto.
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.”
(Efesios 2:1)La palabra griega usada aquí para “muertos” es νεκρός (nekrós): sin vida, sin respuesta, sin capacidad.
Un muerto no coopera, no mejora, no decide levantarse.
Esta es la base de la sana doctrina:📌 El hombre no busca a Dios por naturaleza.
“No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios.”(Romanos 3:11)
IV. Un solo Mediador, una sola esperanza.
El evangelio bíblico no deja espacio para intermediarios humanos, rituales salvíficos ni méritos personales.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”
(1 Timoteo 2:5)
No es la iglesia la que salva.
No es el bautismo el que salva.
No es la oración la que salva.
📌 Cristo salva.
Todo lo demás es fruto, nunca la raíz.
II. Cristo no vino a ayudar, vino a salvar.
Aquí está el corazón del evangelio.
Jesús no vino a completar lo que al hombre le faltaba.
Vino a hacerlo todo.
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
(Lucas 19:10)
La palabra “salvar” en griego es σῴζω (sōzō): rescatar completamente, librar del peligro final, preservar para siempre.
Cristo no ofrece una salvación parcial.
📌 Cristo es un Salvador total o no es Salvador en absoluto.
Aplicación al corazón.
🔥 Al que aún no ha creído
No necesitas mejorar tu vida para venir a Cristo.
Necesitas venir a Cristo para recibir vida.
Hoy no se te pide que traigas obras, sino que abandones toda confianza en ti mismo.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
(Mateo 11:28)
III. La suficiencia perfecta de la cruz
En la cruz no hubo improvisación.
No hubo plan B.
No hubo error.
Cuando Jesús clamó: “Consumado es.” (Juan 19:30), pagó por completo la deuda de todo aquel que lo recibe como su único Señor y Salvador. Por su sacrificio, en Cristo tenemos perdón absoluto de nuestros pecados.
La expresión griega es τετέλεσται (tetélestai): pagado por completo, deuda cancelada, obra terminada.
Spurgeon decía:
“Si Cristo pagó toda la deuda, ¿qué arrogancia sería intentar pagar un centavo más?”Añadir obras a la cruz no es humildad… es incredulidad.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
(Efesios 2:8–9)
🕊️ Al creyente
Confía
Estás siendo sostenido por Su gracia.
El mismo Cristo que te salvó es el que te preserva hasta el fin.
“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
(Filipenses 1:6)
Conclusión – Cristo es suficiente hoy y por la eternidad.
Cristo fue suficiente en la cruz.
Es suficiente en tu lucha.
Y será suficiente cuando estés delante del trono.
No añadas.
No mezcles.
No negocies.
Aférrate a Cristo.
“Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención.”
(1 Corintios 1:30)